7. ZOMBIS: Del fracaso a la acción.
- Flor

- 22 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 28 abr 2020
Me declaro una ZOMBI literaria. Comienzo fracasando. Comienzo desde la muerte, para saber que ni siquiera existo y todo lo que pueda suceder desde aquí pueda sorprenderme desde la no expectativa de algo.
Aunque no podamos tocarnos, olernos, besarnos, oírnos, mirarnos, quizás sí seamos capaces de SENTIR algo, y de PENSAR luego con un mismo sistema o código lingüístico.
¿Por qué esta necesidad imperiosa, apasionada, absurda, masoquista y suicida de naufragar en este limbo...?
No lo sé.
Pero quiero descubrirlo acá.
¿Por qué creer en mi?
¿Por qué confiar?
…
Quizás porque el mensaje dentro de mi botellita guarda un sistema de creencias que necesitamos crear al mismo tiempo y compartir.
...
Yo creo pocas veces en mí, de hecho tiendo a ser bastante más insegura de lo que soy en realidad. De lo que se ve.
Así que me pregunto también…
¿Por qué creer en vos?
Es decir en ese amigo zombi que comparte y quiere crear y creer conmigo un sistema de creencias común… que nos salve del naufragio virtual sinsentido. Pero tampoco lo sé.
Ni siquiera sé quién sos, o qué sos, o si sos algo, si estás en alguna parte. Elijo denominarte zombi, porque entiendo que acá voy a encontrar tu parte zombi. No tu parte de acción, de cuerpo, no tu parte que hace las compras, coge en el baño, en la cama, toma cerveza, discute con su jefe, se junta con un amigo, o felicita a su empleado, o educa, baña, cocina, hamaca a sus hijos, o baña al perro, o anda en bicicleta, o se enjabona las axilas, o se da un baño, o se lava los dientes, o va a la peluquería, come, vomita, eructa, hace caca, se besa con alguien, hace sentir bien a su mujer, hace sentir bien a su pareja, decide cambiarse de sexo, o aceptar su ambigüedad sexual, o se acepta estereotipo de todos los estereotipos, o se reconoce particular, diferente a lo que imaginaba de sí mismo, cocina una tarta de zapallo, hace las cosas bien, hace cosas malas, limpia la casa, maneja, se toma un colectivo, estornuda, se hace la paja, llora, grita a alguien, putea por la vida de mierda que tiene, viaja en el subte, ama su vida y la protege con uñas y dientes, se parte una uña, se parte un brazo, se banca meses de yeso, pasa horas en la guardia, le detectan una enfermedad terminal, corta el pasto, tiene un hijo, prepara una torta de cumpleaños, alquila un departamento, aborta un hijo, compra una casa, engaña a alguien, se manda mensajes de wattsapp a escondidas de otro, o de sí mismo, compra ropa, tira ropa, vende cosas por mercado libre, o lo que sea que hicieras cada día en el presente de tu vida táctil de los sentidos y con tu cuerpo de carne y hueso antes de la cuerentena, ese cuerpo que aún existe aunque sus actividades se hayan limitado a las paredes de tu casa.
Por eso acá me encuentro con tu parte zombi.




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