top of page

12. QUIERO SALIR: Pero prefiero quedarme en casa

  • 16 jun 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 8 ene 2021

Somos seres adaptables. En cuanto encontré la fórmula para trabajar desde casa el afuera empezó a hacerse lejano e innecesario. Incluso molesto. No quiero salir. Ni quiero que mi hijo salga. Tampoco quiero que salga M. pero bueno, él es un chico grande y nunca quedó a la merced del mundo. De todos modos cuando sale le hace bien, y nos alivia. Cuando nadie puede, él puede. Cuando nadie quiere, él quiere. Cuando lleva dos noches sin dormir, quiere ver otra serie. Y así interminablemente. Cuando todos quieren, yo no quiero. Podría adaptarme a lo que sea. Tengo la sensación de que soy una plastilina, flexible e inquieta. Busco la manera, el zurco y me filtro. Puedo resistirme, negarme, pero siempre cedo. Es así, soy adaptable. Como un saco reversible. Le encuentro la vuelta para sentirme cómoda. Si no lo consigo me voy y me reinvento. Siempre pensé que para mí escribir es indispensable. Me calma, me aúna, me serena. En los peores momentos escribir siempre fue la solución. Es mi arma contra el tiempo. Escribiendo el tiempo pasa más rápido y me eternizo. Todo junto, en una ecuación increíble pero posible. Pero incluso si no pudiera escribir nunca más, por lo que fuera, si me cortaran las manos, escribiría en audios, y si no tuviera ni voz, encontraría la manera de calmarme con otra cosa. De encontrar otro lugar donde acomodarme. OTRA FORMA de que el tiempo no sea mi enemigo y que el dolor pase.

Ahora no hago otra cosa porque es lo que puedo. Y no extraño nada más. Creo que quisiera hacer otras cosas, pero en realidad estoy bien así, me entiendo bien conmigo, puedo disfrutar y ser feliz. Aunque sea de a ratos, que ya es demasiado pedir. Lo más lindo es corregir. Cuando la cosa ya está escrita y toca leerla como siendo otro, o como siendo de otra. Cuando el proceso se ensancha y me hace encontrarme conmigo desde otro lado. No la que escribí en estado catártico, sino la que llega con el tiempo de su lado.

No me canso de escribir. Me canso de la posición en la silla, por la hernia de disco. Me canso de las birras o el vino si escribo de noche o del mate y el café si escribo a la mañana. Pero de escribir no. Si no tuviera que sentarme, ni hernia, ni cervicales, ni necesidades básicas como comer, beber, cagar, dormir, entonces podría seguir escribiendo. Hoy escribo de noche. Me cansa fumar, y las ganas de mear demasiado reiteradas. Pero en el fondo solo quiero ir al mar. Ver un atardecer enorme y rojo sobre el horizonte. Pero qué lejos está y qué cerca estoy.





 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
13. 2021

El dolor es algo extraño. Te avisa algo. Es un idioma abstracto que tenés que decodificar. Te viene a pedir un cambio, te viene a decir...

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2020 por FLOR (Encerrados en casa). Creada con Wix.com

bottom of page