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2. EN CASA. Si nos juntamos en las pantallas nos seguimos tocando

  • Foto del escritor: Flor
    Flor
  • 16 mar 2020
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 14 abr 2020

La autoayuda sigue estando de moda, se convirtió en la nueva filosofía postmoderna, pero como las estrellas fugaces que brillan siglos después de haber chocado con la estratósfera. Como en la época de Platón seguimos buscando las respuestas imposibles de resolver... Porque nada desaparece en la marea invisible en la que flotamos, y tiempo y espacio son una ilusión que ordenamos para limitar el infinito.

De alguna manera aquel modelo de autoayuda que instalaron Bucai, Paulo Coehlo, y todos aquellos que establecieron la moda de la psicología más básica, que se extendieron en millares de formas diversas, hoy se convierte en empatía genuina con el otro. Siento que estamos avanzando desde ningún lugar hasta algún lugar. Pero ese lugar es hacia dentro, y no hacia fuera. Valga la obviedad. Si no podemos salir afuera, vayamos adentro. Pero esto que parece fácil no lo es en absoluto. Y muchas veces estar con uno se vuelve tóxico. Y por eso arden las redes y colapsa el sistema de internet. Si logramos adaptar las nuevas herramientas hacia nosotros entonces habrá un avance y algo que recibir. Registrar que estamos vivos aunque sintamos zombis, y que sentimos igual aunque estemos en ninguna parte, inmóviles e inaccesibles.

Hay algo ahora más potente que anotarse pautas de autoconocimiento o listas a completar durante el tiempo encerrados en casa. Sin duda las casas estarán más limpias y ordenadas, habrán comidas más elaboradas, perros mejor atendidos, familias hablando de aquellas cosas que nunca hablaron, y gente muriendo de hambre que no puede siquiera salir a trabajar. Pero todo esto que sucede en los millones de hogares del mundo y que nos importa con las venas y con la sangre, realmente nos importa?... No lo sabemos, a veces nos atraviesa, quitándonos el aire, y a veces satisfactoriamente lo olvidamos y vivimos más livianos, pudiendo comer sin culpa. Hay tantos temas como las capas de una cebolla interplanetaria, es inagotable, inabarcable, y cada lámina trae consigo otra. Pero para los que podemos detenernos sin poner en riesgo nuestras vidas ni la de los seres que amamos, los que podemos reflexionar sobre todo esto, debemos hacerlo, a pesar del miedo, la enfermedad, y la desigualdad del mundo. Reflexionar no necesariamente es saber nada... quizás es simplemente estar perdido en el centro del laberinto. Y saber eso.

Estamos todos en casa buscando la manera de generar ingresos desde la computadora. Intentando que no se detenga la maquinaria, el sistema, que siga la rueda, el movimiento. Qué recibo a cambio de contactar con el otro que siente como yo, aunque piense distinto, porque hoy si no creemos que hay algo a cambio se desata el problema, la luz roja, pérdida de tiempo, y tiempo es plata. A veces creemos que nos están ofreciendo algo y es la misma nada. Una nada peor, una nada falsa. La mentira digital. Promesas y grandes titulares con urgencias de promoción. Compralo YA y no te cobramos nada y tu vida va a cambiar para siempre. Pero nada cambia, pagaste, y estás más hundido que antes. O cómpralo ya y te hacemos el 50% de descuento y vas a descubrir quién sos realmente. Pero seguís sin tener ni puta idea de quién sos, o en realidad de qué querés. Y estás un 10% más desconfiado. Con lo cual aunque estemos consumiendo contenido gratuitamente, estamos sin embargo perdiendo plata. O invirtiendo en información que nos puede traer plata. Pero llegó el momento de no priorizar la economía, sino la salud, y eso es algo, tal vez apocalíptico, nuestro dios dinero se retuerce de dolor intestinal, y no sabemos cuáles serán las consecuencias, o las nuevas tendencias, porque hay algunas crisis que te pueden hacer vomitar, y después de eso no vas a ver del mismo modo aquello que vomitaste durante horas, días o meses. A mi me pasó con el pollo... después de haber comido demasiado pollo, y con el whisky, después de algunas borracheras feroces. Y en ambos casos el organismo tardó en separar el elemento del malestar. No significa que todo vaya a cambiar... pero significa algo, algo que nos excede, y que no vamos a entender hasta que haya pasado... y hayamos salido del centro del laberinto... porque lo que no creíamos posible está pasando, y lo que es más extraño... es que no nos pasa individualmente, sino que está pasando en todo el mundo, al mismo tiempo. Parece romántico o algo similar a una premonición de la posibilidad del fin.



 
 
 

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