3. DEJAVÚ: O Como empecé a escribir del virus antes de la pandemia... ?
- Flor

- 24 mar 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 14 abr 2020
El ser no se piensa, está, no hay nada que encontrar, está ahí, aunque no lo veamos. Y solo nos queda lidiar con el. Algunos no quieren parar, aunque haya restricciones nacionales e internacionales, aunque el mundo entero te esté diciendo "quedate en casa", simplemente parar es demasiado cercano a la muerte, o al horror de verse a sí mismos, o el mundo que crearon... esos no paran, ni un segundo... se extralimitan... se afectan con todo... y te buscan para acecharte en internet. Te dicen que te van a hacer ganar mucha plata de manera online. Que hay que aprovechar este momento... Pero tampoco pasa, porque somos como somos, y no como quien te promete ganar lo que ya ganó, además de que puede mentirte y faltar a la verdad, y las variantes son infinitas y lejanas en general a lo que querés. O la zanahoria que sea que te quieran vender o que vos quieras comprar. O simplemente para creer que seguís tu vida como si nada estuviera pasando. Pero pasa.
No hay nada que te puedan vender que te vaya a proporcionar felicidad.
Pero también puede pasar que aparentemente no te estén ofreciendo nada y saques algo de todo eso, un simple intercambio positivo. Puede pasar que pagues algo aparentemente por un motivo superficial y te encuentres con mejorar tu estado anímico por compartirlo con otros que se sienten tan perdidos como vos o como yo. Seduce menos, sin lugar a dudas, o nada en absoluto, es menos ruidoso, no tiene carteles brillantes que cambian de color y te llaman como una agua viva venenosa, “Hacé click aquí ya mismo”, pero quién te dice, hay algo entre vos, que estás ahí, y yo, que estoy allá, que tiene un sentido. Al menos no hay urgencia, porque tenemos que quedarnos en casa, y al menos es una transacción de tiempo sincera. Como por ejemplo si te sentás a leer lo que escribo, no ganamos nada a cambio, o nos aportamos algo que aún no sabemos, si te aporta algo por más mínimo que sea, una distracción distinta a la habitual, una palabra que te sirve, capaz cobra otro sentido para mí, y me aporta algo inesperado, esto que de todos modos no puedo evitar hacer.
Esto no quiere decir sin embargo que no me encantaría cobrar porque me lean. Pero no es ni por un momento lo más importante. Porque plata puedo ganar de mil maneras. Pero que quieran leer lo que escribo, que de alguna manera les sirva o les cope, es otra cosa. No lo que escribo para ganar plata, sino lo que escribo solamente porque sí, sin un motivo ni un objetivo.
Me ilusiona pensarlo así. Más ahora. Creer que puedo ser útil. Pero después me digo: ¡Por favor Flor! ¿Util? ¿Util para qué, para quién?
En el mundo visual, el mundo invadido por Netflix, y otras plataformas del pasatiempo de la superproducción, nadie te necesita, porqué alguien se detendría a leer lo que escribís? ¡No tiene sentido, no es útil! Y lo que no es útil no tiene lugar en el mercado.
Pero el presente nos demuestra que lo que creíamos ciencia ficción puede pasarnos a todos de verdad. Y yo tengo un sueño de ciencia ficción que de repente se hizo realidad, yo estaba imaginando un mundo de personas encerradas en sus dispositivos tecnológicos, y las calles vacías, y de pronto la pandemia volvió esa imágen fantasiosa o futurista un hecho radicalemente actual y extendido... cuando escribí la palabra ZOMBI en este blog hace tres meses, no sabía que se expandiría una pandemia a nivel universal... hoy releo esas palabras absurdas que escribí tiempo atrás y no puedo más que querer compartirlas, porque ni yo sé como cobró sentido esta locura literaria que se hizo realidad. Y por primera vez me entendí como parte de un todo que todavía no comprendo.




Comentarios