top of page

9. DIAGNÓSTICO/AGNÓSTICO

  • Foto del escritor: Flor
    Flor
  • 6 may 2020
  • 2 Min. de lectura

Una vez cuando tenía 17 años fui a terapia. Con un tipo al menos arriesgado... porque con solo una sesión finalizó el encuentro diciéndome:

- Te sugiero que sigas viniendo. No es nada grave, pero sos abandónica, y si no lo trabajás te va a afectar toda tu vida.

Como buena agnóstica, puedo dare demasiada importancia a la mirada psicoanalítica. Uno no puede escapar mucho a la necesidad de buscar respuestas a lo que no entiende.

Me tomó muchos años desprenderme de esa espontánea etiqueta. Muchos años más tarde cuando se lo conté a MI psicólogo Santiago, que me acompañaría por años, y capaz toda una vida... me desprendió la etiqueta riéndose a carcajadas:

-Nada que ver Flor. Hay gente muy pelotuda. Olvidate de eso.

Y fue como si en ese momento algo en mi se hubiera acomodado. Más allá de que nunca sabré si también creía en ese diagnóstico, o al menos parcialmente en esa característica en mí, pero la malapraxis del enunciarlo de esa manera y en ese momento lo llevó a desacreditar totalmente el síntoma. De todos modos para mí fue como si me salvara del abandono para siempre. Si algo pasaba que se acercase a ese terror infantil no era abandono, es que seguramente me habría aburrido antes. Eso siempre es de a dos.

Igual debo reconocer que a veces me identifico con ciertos rasgos abandónicos. Peo me acuerdo de Santiago y pienso que yo soy autora de los hechos. Igualmente pienso que vas a abandonarme, no lo puedo evitar. Será porque a veces me aburro de mí... inesperadamente, sin darme cuenta, como una sonámbula. O será que aquel psicólogo tenía razón. La lucha es no enfocar en ese sentimiento futuro que no permite que uno relaje y disfrute del presente, que es tan contundente como efímero. Tan efímero como el viento que golpea las puertas antiguas de madera de la galería. Hoy me tocó salir para comprar el bolsón de verduras y frutas libres de agrotóxicos. Jano y yo nos volábaos con el viento y teníamos que sostener los barbijos. Empezó el frío.

-No te toques la cara Jano.

- Vos tampoco mamá.

Y nos reímos un rato. Y como tantas tantas veces me toca decirle.

-Tenés razón.

Escribo para preguntar todo el rato, y no para encontrar respuestas... Escribo para encontrarme con los que se preguntan conmigo... o no sé para qué escribo. Porque podría hacerlo día y noche y nunca me canso. Hoy antes de sentarme a escribir este blog estaba dando la última corrección a una película que estoy escribiendo hace dos años. Y cuando terminé de escribir este blog, y preparar el almuerzo para Jano y para mí voy a seguir avanzando con mi novela... Y mi recreo de todo eso es esto. Es decir mi recreo de escribir es seguir escribiendo.

¿Entonces no hay respuestas?

¿Nos une la falta de respuestas?

¿La falta de creencias?

¿Somos los descreídos?

¿Los desanimados?

¿Los románticos? ¿Los optimistas?

¿Solo quisiera que me pagasen por una quinta parte de lo que escribo?

Sí... ese sería el trabajo a mi medida.

Es una respuesta. Al menos una respuesta hoy.



 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
13. 2021

El dolor es algo extraño. Te avisa algo. Es un idioma abstracto que tenés que decodificar. Te viene a pedir un cambio, te viene a decir...

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2020 por FLOR (Encerrados en casa). Creada con Wix.com

bottom of page