5. EXTENCIÓN: Caminar con los dedos.
- Flor

- 9 abr 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 14 abr 2020
Pasaron unos días hasta que retomo desde la última vez. Quiero publicar todos los martes, pero esta semana no tuve tiempo. Estuve maníaco depresiva. No paré un minuto entre las clases que arranqué de Gym virtual, la limpieza en casa, actividades con Jano, clases que doy online de escritura personal, dramaturgia y guión, un encuentro con mis alumnos por zoom, ensayos con lecturas de obras que quedaron a la espera de la reconstitución de la actividad social, etc. A todo esto se sumó un bajón por debajo de la alfombra, no tiene sentido este blog.
El recuerdo de una frase de Cortázar en Rayuela me hizo repensar esa momentánea desilusión. Y me hizo pensar en algo, que me hizo volver.
“Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos…” El foco no tiene que volverse de repente tan lejano a mí, y que el objetivo se convierta en vos. En todo caso vos serás una consecuencia de mi objetivo que simplemente será seguir andando por estas calles nuevas… ya que me lo propuse antes de saber que estaríamos todos bloqueados del afuera... y ahora más que antes hay necesidad de transitar calles que por su ubicación en el mapa virtual posibilitan más la casualidad de un encuentro, que la de escribir sin wifi.
Por lo tanto lo único que debo hacer es seguir “andando”, digo andando y mi hernia de disco entre la cuarta y la quinta lumbar, colapsa de tanto estar sentada escribiendo, o en videoconferencias, las nuevas piernas son mis dedos, especialmente los índices, que son los que más uso. Pero me siento una araña humana y amorfa, con diez patas en las manos. Y así ejercito los músculos que puedo, mientras mi culo duele de las intensas clases virtuales con Patry Jordan. Igual no hay actividad que equipare las horas que mi culo se hunde en este sillón viejo en el cual murió mi abuela. Si no puedo caminar, correr, manejar, andar en bici tendré que seguir escribiendo. Solo que este nuevo andar de escritura será en nuevos territorios más poblados, y eso al menos aproxima la posibilidad de encontrarte.
En el peor de los casos seguiré escribiendo para mí como vengo haciendo hace tanto tiempo, con la única diferencia que invento un otro para quien escribir… y con esa zanahoria avanzo detrás de la ilusión, o la fantasía, de que esta vez sí escribo para alguien, para vos, que te suscribís a la página y una vez por semana cuando te llega mi mail lo abrís y lo lees, y no te parece una pérdida de tiempo o un perno... eso ya sería mucho, demasiado. No por que vos le des valor a lo que hago, lo tiene en si mismo, o no, según el día. pero no depende de nadie, sino de mi, en algún remoto lugar de mi subconsciente, pero ya no estaría escribiendo sola, y lo que hago se parecería más a la literatura que a la muerte. Mientras envejezco, haciendo lo que me gusta. Porque aunque mis palabras se eternizan en el anonimato digital, mi cuerpo que está en casa escribiendo envejece día a día. Me lo demuestra el hecho extraño de que estar en casa me saca arrugas que antes no tenía... capaz pasó más tiempo del que creo. Y capaz eso me hace avanzar, a pesar de la incertidumbre. Porque la única certeza es que todo va a acabar un día.
En el mejor de los casos habré escrito un libro más antes de que pase, aunque jamás lo publique, como todos los anteriores... pero al menos este estará flotando en la virtualidad y creeré haber formado parte de la construcción de un nuevo modernismo en un momento indiscutiblemente histórico de la humanidad.




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